Información
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Título: MONÓLOGO TOTAL
Autor: Carlos Etxeba
Género: Monólogo
Número de actos: 1
Estrenado: Si
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(El escenario es una sala de cine con una pequeña mesa en un lado del escenario y un equipo de proyección de diapositivas sobre ella. Entra D. Aureliano con cara triste, vestido de negro, llevando dos maletas en la mano que deja sobre la mesa. Mientras habla va exponiendo diapositivas de Rebeca Arenal, donde aparece en todo el esplendor de su belleza)
D. AURELIANO - Sras. y Sres. tengo el penoso deber de comunicarles a Uds. que la gran actriz Rebeca Arenal ha muerto. (Se ríe descaradamente) Hoy es un día muy triste para la cinematografía mundial. (Sigue riéndose descaradamente) Su principal estrella ya no existe. Ya no puede electrizar al mundo con sus ojos inmensamente azules, con su mirada inmensamente profunda. Fue de esas mujeres que había que poner sobre su tumba la siguiente inscripción: "Por fin duerme sola".
Sus manos ya no pueden hipnotizar a todas las naciones del mundo con la delicadeza de sus movimientos que parecían acariciar el aire con sus largos dedos. Su voz ya no puede arrancar lágrimas y su sonrisa ya no puede alegrar el corazón de los miles de millones de aficionados que iban a ver sus películas esperando largas horas ante la taquilla.
Rebeca Arenal ha muerto y con ella ha muerto la musa universal que ha inspirado a todos los poetas contemporáneos, a
todos los directores del mundo. Su vida escandalizaba al mundo entero. Con decirles que entró una vez en una iglesia para casarse con un señor y al salir de la iglesia se fue con otro.
Las adolescentes veían en ella un ejemplo a imitar. Se vestían como ella, se peinaban como ella y pretendían hablar y besar como ella. Pero era imposible. ¡Besar como ella...! Para eso tendrían que tener su boca sensual, hecha sólo para derramar besos. Tendrían que tener sus labios, finos como la seda, envueltos en la humedad de la orilla del mar. Tendrían que tener su cuello, largo y aterciopelado, flexible como el de una pantera dispuesta a saltar sobre su víctima amorosa. Tendrían que tener su figura de valquiria, sus pechos de amazona, su cintura de sirena y sus largas piernas de diosa del Olimpo. Todo el mundo sabía el vicio que tenía Todo el mundo sabía que cuando ensayaba la escena de una primera noche de bodas de una película, aprovechaba para meterse en la cama con cada uno de los actores del reparto.
¡Quien mejor que yo para saberlo que he sido durante tantos años el hombre que la descubrió, el hombre que la catapultó a la fama, el hombre que la representó durante tantos años, el hombre que pagaba todos sus caprichos, para que no se enfadara, el hombre a quien ella siempre despreció y ocultó por vergüenza, haciendo creer a todo el mundo que ella ascendió por sus propios méritos!
No sé si hago bien al explicarles todo esto, pero algo hay en mi conciencia que me dice que tengo que contárselo, para que se sepa toda la verdad. Pero entiéndanme bien, toda la verdad, sin tapujos ni componendas.
Sé que es muy duro decirle esto a un público que la adora y que la tiene por el máximo de las perfecciones femeninas. Sí, es verdad que era muy bella, tan bella que apenas se maquillaba. Tenía unos ojos tan grandes que se comía todas las cámaras en ellos y unos labios tan sensuales que imitaban a todos los hombres a soñar con ella por la noche. No digamos nada de su pelo. Tenía una mata rizada natural, tan abundante que podía ocultar su divino rostro con un ligero movimiento de cabeza. A veces se tapaba media cara, enseñando solamente un ojo. Su trasero era tan abundante y expresivo que en mi opinión hizo pecar en el cine a muchos espectadores de sus películas.
En aquella escena de "Pasión Oculta", cuando se mostró desnuda por primera vez y le llovieron las críticas de todas las asociaciones religiosas del país, yo le aconsejé que no lo hiciera, que iba a ser un escándalo. Ella me contestó que le iban a pagar toda una fortuna por hacerlo. ¡Maldito dinero! ¡Sólo quería el dinero!
Si hubiese seguido a mi lado, yo la hubiera retirado pronto, porque la belleza de una mujer así no puede durar mucho tiempo. ¡Qué mejor que vivir tranquilamente al llegar a los cuarenta, sabiendo retirarse a tiempo, como hizo Greta Garbo que dejó plantado a todo el mundo!
Pero ella no, ella lo quería todo. No quería un amante, quería tener treinta amantes a la vez. No quería ganar mil millones por película, quería ganar tres mil millones por película, aunque para ello tenía que firmar contratos con productores americanos en la cama. ¡Qué necesidad tenía de tanto escándalo!
Me humillaba constantemente. Empezó poco a poco hasta que lo fue haciendo abiertamente y sin tapujos. No era yo solamente el que se avergonzaba. Se avergonzaba todo el mundo al leer en las revistas del corazón la vida que llevaba. La verdad es que para que me dejase hablar, sin chillarme, tenía que hablarla, cuando dormía.
Los periodistas comenzaron a llamarla "la matahombres". Un periodista que investigó profundamente sus relaciones con los grandes jefes de estado, descubrió que había sido utilizada como espía para informar sobre los secretos del pentágono en materias tan delicadas como el armamento nuclear. Por este medio consiguió contratos multimillonarios y amasó una de las fortunas más grandes del mundo. Era una ambiciosa total.
Sin embargo había una cosa que le hacía sufrir: el no haber dedicado tiempo en su vida para adquirir una sólida cultura, aunque al exterior no se le notaba nada, porque le hice pronunciar bien todas las palabras de uso frecuente en nuestro idioma y siempre me pedía explicaciones sobre el significado de las palabras más complicadas.
Un día un presentador de televisión la llamó respetuosamente "la mujer más ubérrima del mundo" y ella se le adelantó delante de las cámaras y le asentó un sopapo en todo el rostro, mientras gritaba, "ubérrima será tu madre".
Probablemente no sabrán Uds. la historia de su infancia, porque ella procuró siempre disimularla. Fue criada en un hospicio público y a los quince años se escapó de él. Comenzó a trabajar en un prostíbulo de la capital "el gato gris". Allí la conocí yo. Era la atracción del burdel y en corto tiempo se quedó con el negocio. A los dieciocho años tenía ya en propiedad siete burdeles, todos en la misma zona de Madrid.
Se preguntarán cómo le dio por ser artista. Un día fue al cine y vio una película de la Greta Garbo y se dio cuenta que ella era todavía más guapa, que tenía su misma mirada fatal y que seguramente podría quedarse con la cartera de todos los millonarios.
Comenzó a imitarla y cuando ya se sentía segura, me encargó que la preparase una entrevista con el mejor productor español de aquel entonces, que era un tal Sr. Pérez, de la empresa Pérez, López y Gutiérrez. El Sr. Pérez quedó prendado de ella, después de haber pasado una noche entera, observando sus asombrosas cualidades. Le ofreció el mejor papel de todas sus películas: el de una reina que por salvar a su nación de la invasión de los franceses, renunció a su amor y se metió en un convento. La película se titulaba: "Heroína Total" y ella lo cambió por "Porno Total". Antes hizo cambiar el argumento y todas las escenas de la película. En vez de una reina era una pobre campesina, en lugar de la invasión de los franceses, se trataba de una invasión de japoneses y en lugar de un trono aparecía una cama enorme donde aparecía casi totalmente desnuda.
Con decirles que hasta los esquimales iban al cine entusiasmados a ver aquella famosa escena de amor entre ella y el coronel japonés. Había triunfado una nueva estrella internacional en España, con un presupuesto de 150.000,- ptas. de las de entonces. Ella ganó solo 10.000,- ptas. y la productora española Pérez, López y Gutiérrez se embolsó ciento cincuenta mil millones de pesetas.
¡Era muy ahorradora! Un día le dije que si ella supiese cocinar nos podíamos ahorrar el suelo de la cocinera y ella me contestó que si yo fuera un buen amante nos podríamos ahorrar al chofer.
Pronto se dio cuenta de que tenía que emigrar a los Estados Unidos, primeramente porque en España le fastidiaban los papeles de heroína que le proporcionaban los productores españoles, donde hacían películas para familias numerosas, todas llenas de monjas en conventos medievales con canto gregoriano incluido, y en segundo lugar porque le pagaban muy poco y los productores se quedaban con casi todos los millones.
A mí, personalmente, no me gustó nada aquella escena de marras con el coronel japonés. Aguanté hasta que se acabó el rodaje y le dije estas palabras al actor japonés que le hicieron mucha impresión: "mira, imbécil, como la sigas mirando así con esos ojos redondos de chino que tienes, te clavo este puñal en el corazón".
Le enseñé un cuchillo enorme de 29 cm. de hoja, pero el japonés la siguió mirando de la misma forma con los mismos ojos redondos de chino. Después de acabar el rodaje apareció ahogado en una playa. Nadie se explicó a qué había ido allí y cómo se ahogó, si sabía perfectamente nadar.
¿Se acuerdan Uds. de la célebre bofetada que le dio Peterson cuando se desnudó ella provocativa y él la tiró por las escaleras del bofetón que le propinó? Fue el bofetón mejor dado en toda la historia del cine. ¿No se acuerdan que Peterson murió en circunstancias extrañas, mientras dormía en un hotel y nadie supo descubrir la causa de su muerte?
Yo la quería tanto que la fui hurtando pequeñas prendas de vestir, para guardarlas y besarlas como recuerdo. Tenía tanta ropa y zapatos que no se podía dar cuenta de nada.
(Saca un zapato de aguja de una de las maletas)
Este zapato lo utilizó Rebeca Arenal en la película "Pasiones Infernales" (lo besa) ¡Cuantas noches me he metido en la cama con este zapato, al no poder hacerlo con ella! En esta película cantó la célebre melodía "Amor de mediodía" que dio la vuelta al mundo con su voz dulce y aterciopelada.
(Saca un sujetador grande y elegante)
En este sujetador se adivinan las grandes medidas de sus rebosantes pechos. Lo utilizó en la película "Noches Tropicales". ¡Cuantas veces me he metido en la cama con este sujetador entre mis manos, al no poder hacerlo con ella! En este película pronunció la frase que hizo triunfar la cinta en todo el mundo: "Tómame entera y cómeme poco a poco como a una manzana", mientras bailaba y cantaba en el musical más bello de toda la historia del cine. (Lo besa)
¿No recuerdan Uds. la frase mejor dicha en el cine en la película "Bailando por la vida", cuando antes de suicidarse decía, fijando sus grandes ojos en la cámara: "si no puedo ser tuya, no seré de nadie, solo de la muerte".
(Titubea un momento y llora)
¡Yo la quería, la quería, la quería con toda mi alma! ¿Cómo ha podido pasar? ¿Por qué me rechazó de esa manera? ¡Habría podido seguir viviendo, si me hubiera correspondido! ¡Tuve que matarla! ¡Tuve que matarla y tuve que matar también a todos los que se había acostado con ella! Hice una larga lista de nombres y los iba eliminando poco a poco. Entre ellos estaban el coronel japonés y Peterson.
Su crueldad para conmigo había llegado a extremos insospechados. Pretendía hacer de mí un muñeco del cual se podía reír. Sabía que yo no tenía voluntad propia, que hacía de mí lo que le daba la gana y en su maldad gozaba, viéndome sufrir.
Fue capaz de contarme detalladamente todos los ligues que tenía, los sitios, las situaciones, todos los nombres de los hombres con quienes se acostaba y se reía viendo mi cara de sufrimiento.
Me decía: "hoy a las doce de la noche tengo una cita en mi casa con el embajador de Suecia". Luego se fijaba atentamente en la expresión de mis ojos y acababa riéndose e insultándome, cuando notaba que una lágrima corría por mi mejilla. Siempre me miraba a los ojos en todas las situaciones comprometedoras, para notar mis reacciones y alegrarse de mi dolor.
(Entra en una fuerte crisis nerviosa)
¡Pero yo me he vengado! He tenido que matar a mi amor, a mi ideal, a la mujer que era todo para mí, aun a sabiendas que si me faltase ella, mi vida no iba a tener sentido en este mundo.
Sabía que iba a venir aquí personalmente a presentarse ante Uds. Me he adelantado y la vi en el camerino. Empezó a contarme que estaba en esta sala su amante, cuyo nombre no quiso decírmelo y que al final de la actuación se iba a ver con él en su casa. Me miraba otra vez a los ojos, para escudriñar mi reacción e insultarme.
¡No lo pudo sospechar! ¡Mi reacción fue la de volverme loco! Me pareció su ruindad tan grande que tuve que vengarme de ella y eliminarla de mi vida para siempre. ¡No tuve tiempo para pensar lo que hacía!
(Muestra un gran machete manchado de sangre que saca de una de las dos maletas)
¡Con este machete la descabecé de un golpe y luego la fui cortando en pedazos, para que no dejara rastro de su paso por este mundo!
(Saca una mano femenina ensangrentada y la arroja al público entre los gritos de asco de los espectadores)
¡Esta era su mano, la mano que me hizo tanto daño!
(Saca de la maleta una cabeza femenina ensangrentada y la vuelve a arrojar a los espectadores entre los gritos de espanto de los mismos. Quieren salir muchos por las puertas, pero están cerradas. Se producen escenas de terror colectivo)
¡Esta es su cabeza, la cabeza que tanto me hizo sufrir, convertida ahora en repugnante espectáculo!
Yo sé que en esta sala está el amante con el que iba a dormir esta noche. Pues bien lo tengo todo previsto, para que no salga vivo de aquí. He cerrado herméticamente todas las puertas y nadie va a poder salir vivo de esta sala. ¿Quién será? ¿Será Ud.? ¿Será alguno de estas fila?
(Saca una metralleta de una de las maletas y comienza a ametrallar por filas a todo el público asistente. Mientras la gente grita y agoniza, coge una bomba de mano y la hace estallar en medio de la sala. Se produce un gran estallido acompañado de grandes llamas. En medio del incendio, saca del bolsillo una pistola y se pega un tiro en la sien)
F I N